
Y sigues ahí, esperando.
¿Cuantas veces te ha devuelto la mirada?
Ninguna.
Pero no lo aceptas y dejas que las palabras se evaporen.
Eres inexistente y no te das cuenta.
Te levantas torpemente, la próxima parada esta cerca, tus pies se detienen a escasos metros de la salida, ella pasa indiferente.
Como siempre.